Nación

Diez presos políticos de El Chipote siguen sin derecho a ver a sus hijos

Dieciocho menores de edad aún no pueden visitar a sus padres ni les permiten comunicarse o mostrar las cartas y dibujos que hacen para sus padres

Las torturas ejecutadas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra los presos políticos de la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El Chipote, violan los derechos de niños y adolescentes, que en más de quince meses de cárcel contra sus padres no han sido autorizados para visitar o tener algún tipo de comunicación con ellos.

CONFIDENCIAL confirmó, con reportes de defensores de derechos humanos y familiares de los reos de conciencia, que al menos 18 menores de edad siguen sin ver o tener algún tipo de comunicación con sus padres, injustamente encarcelados en 2021.

Los presos políticos sometidos al aislamiento e incomunicación con sus hijos son: el periodista y cronista deportivo Miguel Mendoza; la opositora y presidenta de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), Suyen Barahona; el politólogo José Antonio Peraza; el abogado Róger Reyes, y el exaspirante a la presidencia Félix Maradiaga.

También la abogada y defensora de derechos humanos María Oviedo; el empresario Luis Rivas Anduray; el líder campesino Medardo Mairena, y los extrabajadores de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCh), Walter Gómez y Marcos Fletes.

Los doce presos políticos con hijos menores de edad

Solamente los presos políticos Tamara Dávila y Miguel Mora han logrado ver a sus hijos tras catorce meses de enciero y huelgas de hambre.

Catorce meses sin su mamá

César Dubois, esposo de Suyen Barahona, denunció, en entrevista con CONFIDENCIAL, que su hijo de cinco años tiene más de 14 meses sin ver o tener algún tipo de comunicación con su madre, quien fue detenida el 13 de junio de 2021 y condenada, en febrero de 2022, a ocho años de prisión por el supuesto delito de “menoscabo a la integridad nacional”.

Resaltó que el niño últimamente se ha negado a hacer nuevos dibujos para su mamá, porque los quiere hacer “hasta que la vea”.

“Siempre pregunta por su mamá. Nos dice que cuándo va a venir, que dónde está, qué está haciendo”, comentó.

La última vez que Suyen lo tuvo en sus brazos fue minutos antes de ser detenida. “Le dio muchos besos, abrazos, le dijo que lo amaba y salió hacia la calle para que su hijo no viera cuando los policías, que estaban rompiendo los portones, se la llevaran”, relató Dubois a CONFIDENCIAL, en febrero pasado.

Dibujo de Sunshine, hijo de Suyen Barahona
Un dibujo de "Sunshine", hijo de Suyen Barahona, presidenta de Unamos. // Foto: Cortesía

“Sunshine (brillo solar)”, como Suyen llama a su hijo desde que nació, no sabe que su madre está encarcelada. Sus padres acordaron que le dirían que “está trabajando, ayudando a muchas otras personas a que tengan una vida mejor, a que puedan ser más felices”.

Sin embargo, la ausencia de Barahona es resentida con más fuerza a medida que pasan los días. “Sunshine pregunta por ella todos los días, hay días que está más triste, que llora por cualquier motivo, más cabizbajo, y dice que extraña a su mamá, por qué su mamá no viene, por qué ha tardado tanto”, detalló Dubois anteriormente.

Suyen y “Sunshine” eran muy cercanos. Jugaban, leían y se dormían juntos. Ahora, Dubois intenta mantener esas rutinas que el menor tenía con su madre, pero cada vez “es más difícil” justificar la ausencia que prolonga.

Tres cumpleaños sin ver a papá

El preso político Félix Maradiaga tampoco ha visto a su hija de nueve años. Su esposa Berta Valle –exiliada con la menor– denunció, el 13 de julio, el aislamiento e incomunicación al que han sido sometidas por el régimen.

“Hoy Alejandrita cumple nueve años. Este será el tercer cumpleaños sin poder abrazar a su papá porque desde 2020 el régimen no le permitió salir del país. Hoy además cumple 400 días sin poder ni siquiera tener una llamada telefónica o un dibujo de él. A pesar de todo esto, podemos sentir el amor de Félix a pesar de la distancia”, escribió Valle a través de sus redes sociales.

La hija de Maradiaga y Valle se ha visto afectada psicológicamente por el aislamiento e incomunicación con su padre. En octubre de 2021, Valle denunció –en entrevista con CNN– que la menor tuvo “un colapso emocional, y tuvo que ser atendida por médicos y psiquiatras, por la ausencia de su padre”.

“Nuestra hija está manifestando secuelas en su comportamiento. Ha desarrollado ansiedad por separación. No ha podido ir a la escuela, cree que algo va a pasarme cuando la dejo en la escuela”, añadió.

En enero, Valle relató a CONFIDENCIAL que cada noche, en los últimos años, cuando escucha llorar a su hija, le muestra los videos que Maradiaga grabó para la niña. “Hola amor mío, ¿cómo te fue en la escuela hoy? Ya sabés que estoy en Nicaragua, con ganas de verte pronto, de darte un abrazote, no se va poder ahorita, vamos a estar hablando y es importante que nunca se te olvide que sos mi número uno”, se escucha en uno de los videos.

La última noche, arropó a su hija

El cronista deportivo y bloguero Miguel Mendoza junto a su hija. // Foto: Cortesía

El cronista deportivo, bloguero y preso político, Miguel Mendoza, tampoco ha visto a su hija de nueve años desde que fue detenido arbitrariamente, el 21 de junio de 2021. El último momento que pasaron juntos fue esa noche, previo al secuestro, cuando él arropó a la niña en su cama, la abrazó y le leyó un cuento.

Margin Pozo, esposa de Mendoza, relató en febrero de este año a CONFIDENCIAL, que ella y Miguel habían decidido que, si él era encarcelado, no le contarían a la menor.

Sin embargo, tres meses después del encierro de Mendoza, tuvo que decirle qué ocurría y ahora van juntas a dejarle agua a El Chipote, aunque esto en varias ocasiones le ha causado crisis por no poder ingresar a visitarlo.

“Me dice que lo extraña, que quiere ver su carita, que lo quiere abrazar, que le quiere decir que lo ama, lo extraña, que quiere volver a jugar con él”, indicó.

El 21 de junio, cuando Mendoza cumplió un año en prisión, su hija escribió una carta, publicada en CONFIDENCIAL, en la que contó que es una niña de ocho años que espera a su padre todos los días. “¡Papi, te extraño y te amo! Por favor, vuelve a casa pronto”, escribió.

¡Papi, te extraño y te amo! Por favor, vuelve a casa pronto

Una carta a mi padre Miguel Mendoza, que hoy cumple un año de cárcel injusta. Soy una niña de 8 años que espera a su padre todos los días

¿Por qué papá tarda mucho en regresar?

El preso político Róger Reyes, integrante del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y antes defensor legal del también reo político Félix Maradiaga, tampoco ha visto a sus hijas de dos y cuatro desde que fue detenido en agosto de 2021.

Fernanda Guevara, esposa de Reyes, ha relatado que como familia decidieron no contarles de la detención y que, previendo el secuestro, él preparó un video donde les dice lo mucho que las ama y que él está trabajando. Sin embargo, dice que las niñas sufren porque su padre “se ha tardado mucho” en regresar.

“Cuando preguntan por él, lloran o entran en crisis porque no lo han visto, les pongo el video que les dejó, les enseño videos donde él está hablando, les enseño fotos y oramos por él, un momento cada una, para que regrese pronto”, relató Guevara en un reportaje previo, publicado en febrero.

El derecho a una carta, un dibujo

Familiares y defensores detallaron a CONFIDENCIAL que el politólogo y preso político José Antonio Peraza no ha podido ver a su hija de 14 años; y exfinanciero de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCh), Walter Gómez, tampoco ha logrado ver a su hijo de 10 años.

Igual es el caso de la abogada y defensora, María Oviedo, quien tiene dos hijos menores de edad. O de Marcos Fletes, excontador de la FVBCh y padre de tres menores de edad. O el empresario y anterior CEO del Grupo Promérica, Luis Rivas Anduray, padre de cuatro menores, o el líder campesino Medardo Mairena, padre de dos pequeños.

Los familiares de los presos políticos de El Chipote demandan que el régimen permita las visitas de los menores.

También han abogado porque los niños y adolescentes que están fuera del país, por la misma persecución orteguista contra sus familias, tengan algún tipo de comunicación con sus padres, a través de llamadas, videollamadas o correspondencia que incluya cartas, fotos o dibujos.

La negativa sistemática del régimen a autorizar las visitas de menores de edad fue precisamente lo que motivó a los presos políticos Miguel Mora y Tamara Dávila, a realizar una huelga de hambre en El Chipote, exigiendo que les permitieran ver a sus hijos.

El 20 de agosto pasado, el régimen orteguista cedió ante la presión de la protesta de Mora y Dávila, que cumplían en ese entonces 59 y cinco días de huelga de hambre, respectivamente, autorizando que vieran a sus hijos.

Miguel Mora logró encontrarse con su hijo Miguelito Mora Chávez, de 21 años, quien se desplaza en silla de ruedas y tiene discapacidad motora.

Verónica Chávez, esposa de Mora, confirmó a 100% Noticias el encuentro, asegurando que ese era el “mejor” regalo de cumpleaños.

“Cuando entramos por la puerta, Miguel recibió a Miguelito con un gran grito ¡Gloria a Dios! Miguelito lo logramos, la Gloria sea para Dios y Miguelito dijo ‘¡papi!’ y se abrazaron, cantaron y oraron”, narró Chávez a 100% Noticias.

Agregó que Miguelito preguntó a su padre “¿qué estás haciendo?” y el reo político respondió “estoy aquí construyendo una gran casa con piedras firmes y sólidas. Estoy trabajando Miguelito para Nicaragua”.

Los familiares de Tamara Dávila también informaron de su encuentro con su hija de seis años, a quien no veía desde el 12 de junio de 2021 cuando el régimen Ortega-Murillo ordenó detenerla en su vivienda.

Dávila expresó a sus familiares lo feliz que la hizo ver a su hija, resaltando que el encuentro debió darse desde el primer momento, porque es su derecho.

“Estoy feliz de ver finalmente a mi hija, esto debió haber sucedido desde el primer día como es nuestro derecho. Una sola visita no es suficiente. Exijo que se permitan de inmediato visitas y llamadas regulares de todos los hijos e hijas menores y con discapacidad a sus madres y padres presos políticos, incluyendo a quienes se encuentran fuera del país”, compartió la familia de Dávila.

El régimen de Daniel Ortega mantiene a más de 190 personas encarceladas por motivos políticos en Nicaragua. Entre ellos hay líderes políticos y cívicos, defensores de derechos humanos, activistas, periodistas, campesinos, estudiantes, empresarios, y ahora también sacerdotes y seminaristas, para quienes se demanda su libertad inmediata.


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