Política

Nicaragua llega a la mitad de su salida de la OEA: la ruta del autoaislamiento

La OEA está incapacitada para frenar la salida de cualquier Estado miembro. Analistas: Solo una “carta de rectificación” de Ortega detendría el retiro

La salida oficial y efectiva de Nicaragua de la OEA será una realidad dentro de un año. De hoy en 365 días, Nicaragua se convertirá en el segundo país del continente que abandona voluntariamente la Organización de Estados Americanos —el primero fue Venezuela—. El panorama solamente puede cambiar con una “carta de rectificación” del dictador Daniel Ortega, según expertos en relaciones internacionales.

Este 19 de noviembre de 2022, se cumple un año desde que el régimen de Ortega y Rosario Murillo denunció la Carta Constitutiva de la OEA e inició la salida del organismo, en un proceso que es efectivo en un plazo de dos años. Durante lo que resta de tiempo, el Gobierno debería de cumplir con todas sus obligaciones políticas y financieras con la entidad regional.

La decisión de la dictadura se basó en supuestas y “constantes actitudes injerencistas” de la OEA, relacionadas a la aprobación de resoluciones referidas a la crisis de Nicaragua en las que se condenaron los atropellos del régimen. El 12 de noviembre de 2021 —una semana antes del anuncio de la dictadura—, una amplia mayoría de cancilleres de la OEA declaró “sin legitimidad democrática” unas votaciones presidenciales en las que Ortega se reeligió por cuarta ocasión consecutiva, sin competencia política ni garantías democráticas.

Lejos de relajar las relaciones con el organismo regional. El régimen endureció su postura en los meses siguientes: a finales de abril pasado, la Policía Nacional —bajo el mando de Ortega y Murillo— se tomó ‘manu militari’ las oficinas de OEA en Managua.

Las oficinas fueron confiscadas y, según la dictadura, se instalaría un centro de estudio: “Casa de la Soberanía Padre Miguel D’Escoto Brockmann”.

Desde noviembre de 2021, la OEA ha aprobado cuatro resoluciones más sobre la situación en Nicaragua. Las votaciones se han dado en las dos principales instancias del organismo: la Asamblea General de Cancilleres (una) y el Consejo Permanente (tres).

Nicaragua sin señales de cambio sobre su salida

El catedrático de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional (UNA), de Costa Rica, Carlos Cascante Segura, comenta que “hay cierta inercia en el ambiente internacional” respecto a la crisis nicaragüense, por lo que países con algún nivel de influencia —como Estados Unidos o las naciones centroamericanas— ahora “ven la situación de Nicaragua como algo con lo que se debe convivir, no como una situación que se pueda cambiar”.

“Este año (2023) no habrá mayor cosa respecto a estos temas (salida de Nicaragua de la OEA), salvo que pase algo inesperado”, añadió.

La misma opinión comparte el analista de asuntos internacionales y docente de la Universidad de Costa Rica (UCR), Carlos Murillo Zamora, quien subraya que los ojos del mundo están puestos en crisis como la invasión rusa a Ucrania o la inflación galopante. 

“(La salida de Nicaragua) no será un evento a nivel internacional que llame la atención de los medios, más allá de anunciar que queda fuera de la organización. Tal vez para la población nicaragüense sea relevante, pero la realidad es que hay asuntos en la agenda internacional mucho más relevantes”, valora.

Un analista en relaciones internacionales, que pidió omitir su nombre, asegura que, con base en lo actuado por la dictadura en este primer año, “no podemos esperar ningún cambio en la política oficialista del régimen, que está convencido de ya no ser parte del organismo hemisférico”.

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El secretario general de la OEA, Luis Almagro, sonríe el presidente Daniel Ortega, en diciembre de 2016. Foto / Presidencia

Un año más de plazo

La salida voluntaria de un país está contemplada en el artículo 143 de la Carta de la Organización o Constitutiva de la OEA. Este establece que “la Carta regirá indefinidamente, pero podrá ser denunciada por cualquiera de los Estados miembros, mediante comunicación escrita a la Secretaría General, la cual comunicará en cada caso a los demás las notificaciones de denuncia que reciba”.

En ese caso, continúa el artículo, “transcurridos dos años a partir de la fecha en que la Secretaría General reciba una notificación de denuncia, la presente Carta cesará en sus efectos respecto del Estado denunciante, y este quedará desligado de la Organización después de haber cumplido con las obligaciones emanadas de la presente Carta”.

Los analistas coinciden en que, basados en el artículo 143, solo queda esperar el tiempo correspondiente para la salida: un año. 

La pertenencia al organismo es algo de la soberanía del Estado, y una vez que decide no formar parte de un organismo, la única obligación que tiene es esperar el período pertinente”, explica Cascante.

Mientras, las obligaciones a las que refiere la Carta son, primordialmente, el pago de la cuota de afiliación o de compromisos contraídos para aportar a misiones específicas de la OEA, detalla el experto salvadoreño en temas internacionales e integración regional, Napoleón Campos.

Recuerda que, cuando Venezuela denunció la Carta Constitutiva de la OEA —en abril de 2017—, el Estado chavista debía más de ocho millones de dólares al organismo regional, en cuotas atrasadas. “A mí nadie me puede obligar a pagar”, dijo, en ese entonces, el viceministro de Venezuela para Norteamérica y embajador de su país ante la OEA, Samuel Moncada.

Para abril de 2019, cuando se cumplían los dos años para la salida de Venezuela, la deuda ascendía a unos doce millones de dólares. El adeudo fue asumido por la Administración de Juan Guaidó, quien en febrero de ese año fue reconocido por 54 países del mundo como presidente interino de Venezuela.

La cuota de Nicaragua es “pequeña”, ya que va de acuerdo a su producto interno bruto (PIB).

Arturo McFields Yescas, exembajador nicaragüense en la OEA, dijo que la cuota anual de Nicaragua es de unos 11 000 dólares, que hasta 2021 fue “siempre pagada a tiempo”. Sin embargo, la de este 2022 no ha sido cancelada y para 2023 serán 22 000 dólares.

McFields ha sido una de las sorpresas del año en la OEA. El exdiplomático se rebeló, en marzo pasado, en contra del Gobierno orteguista, al que calificó como “una dictadura”, durante una sesión del Consejo Permanente, en un hecho sin precedentes.

Papel de la “izquierda progresista”

Una fuente en Washington, que solicitó omitir su nombre, enfatiza que hasta el momento lo único seguro es que la OEA verificará que Nicaragua esté al día con todas sus obligaciones y procederá a dar por consumada la salida, una vez agotado el plazo de dos años.

Para revertir la situación solo se requiere una carta del Gobierno de Nicaragua restableciendo la relación. Sin embargo, por ahora, no se ve ningún indicio de que eso esté sobre la mesa”, destaca.

Murillo señala que la pertenencia de los países en la OEA “es voluntaria”, por lo que los demás Estados miembros “solo pueden instar (a los renunciantes) a que no se retiren”.

En ese sentido, McFields menciona el peso que ha ganado la izquierda latinoamericana con el reciente triunfo en Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva. “(Los Gobiernos de izquierda) necesitan un foro en el que se impulse la agenda izquierdista y la OEA tiene los recursos, la logística, y ahora tiene los votos de la izquierda para ser el foro hemisférico que ellos quieren”, resalta.

Vista de una sesión de la Asamblea General de cancilleres de la OEA, en octubre de 2022, a la que se ausentó Nicaragua. Foto: Flickr OEA

Según el exdiplomático nicaragüense, el presidente colombiano, Gustavo Petro, ha tratado de incidir para un regreso de Venezuela a la OEA, y la no salida de Nicaragua del organismo regional. Sin embargo, los esfuerzos han sido en vano.

A mediados de este 2022, la nueva Administración colombiana estuvo envuelta en una polémica, luego que el país suramericano se ausentara en una condena regional a la dictadura orteguista. En un comunicado, el canciller de Colombia, Álvaro Leyva Durán, negó que la misma se debiera a “razones ideológicas” y la atribuyó a “razones humanitarias y estratégicas”.

El periodista colombiano Daniel Coronell reveló, en la revista Cambio, que el Gobierno de Petro impulsaba una negociación para liberar al menos 14 presos políticos nicaragüenses. Sin embargo, Ortega ha cerrado cualquier posibilidad de trato al respecto.

Petro vio que era difícil negociar con el régimen sandinista, que en una negociación te puede dar muchas sorpresas”, asegura Cascante.

Murillo indica que, además de Colombia, no ha visto a otros países interesados en que Nicaragua siga en la OEA. “Las relaciones entre Managua y San José (Costa Rica) son una incertidumbre, porque a veces parece que hay diálogo permanente y fluido, y otras parece que no”, describe.

“México —prosigue— que puede ser un interlocutor tampoco es que le interese mucho la OEA. Brasil con Lula tiene otras prioridades en América del Sur, y está en una situación interna muy frágil. Estados Unidos no lo va hacer y a Canadá no le interesa, en este momento”.

La salida de Nicaragua de la OEA: aislamiento

La salida de Nicaragua de la OEA reforzará la política de ostracismo de la dictadura. A diferencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la OEA no impone sanciones económicas a los Gobiernos o regímenes violadores de derechos humanos, por lo que el abandono del organismo no tendrá un impacto “automático” en el régimen.

Sin embargo, el experto que solicitó el anonimato destaca que la OEA, “no es solo un organismo político, sino que también abarca muchos temas importantes para la seguridad y desarrollo multidimensional de los países miembros”. 

“No sabemos si el régimen ya ha reflexionado sobre las dificultades que enfrentará para conseguir nuevos préstamos con el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), la cooperación financiera y técnica en materia de salud con la OPS (Organización Panamericana de la Salud), y en materia de agricultura con el IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura)”, subraya el analista.

La fuente en Washington aclara que “la denuncia de la Carta de la OEA no tiene repercusión alguna para la continuidad de Nicaragua en el BID, del cual es miembro original o fundador”.

Apunta que “los gobernadores de las instituciones financieras internacionales podrán tomar nota de la salida de Nicaragua de la OEA, pero mientras Nicaragua cumpla con sus obligaciones hacia esas instituciones no puede ser suspendida ni expulsada”.

Para Cascante, mientras Nicaragua siga atada al organismo regional, los Estados miembros continuarán impulsando resoluciones de condena contra el régimen. “Todavía —afirma— hay actores que están interesados en llevar ese tipo de acciones a la OEA”.


Línea de tiempo

Nicaragua está a la mitad de su salida de la OEA

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo denunció la Carta Constitutiva de la Organización de Estados Americanos (OEA), el 19 de noviembre de 2021, marcando el inicio de su salida del organismo regional. El proceso dura dos años, por lo que el retiro será efectivo hasta noviembre de 2023. Estos son los principales hechos ocurridos durante este primer año.

2021

12 de noviembre

La Asamblea General de Cancilleres de la OEA aprueba una resolución que declara “sin legitimidad democrática” los comicios presidenciales de Nicaragua. El texto obtuvo 25 votos a favor, uno en contra, siete abstenciones y un ausente.

19 de noviembre

El canciller Denis Moncada anuncia que Nicaragua “denuncia” la Carta de la OEA, que es el primer paso para salir del organismo regional. La decisión ocurre por supuestas “actitudes injerencistas” de la OEA.

8 de diciembre

El Consejo Permanente de la OEA aprueba una resolución que demanda al régimen orteguista aceptar una misión de alto nivel para llegar a un acuerdo. El documento recibe 25 votos a favor, uno en contra y ocho abstenciones.

2022

23 de marzo

Arturo McFields, embajador de Nicaragua ante la OEA, se rebela en contra del régimen. En un hecho sin precedentes, califica a este como una “dictadura”, durante una sesión del Consejo Permanente del organismo.

24 de abril

La Policía del régimen se tomó ‘manu militari’ las oficinas de OEA en Managua. Además, el Gobierno abandona los mecanismos del organismo regional y retira las credenciales de todos sus representantes.

Régimen se toma oficina de la OEA en Nicaragua
Tropas especiales de la Policía se tomaron el fin de semana la oficina de la OEA en Managua. Foto: Tomada de El 19 Digital

26 de abril

La vicepresidenta y vocera del régimen, Rosario Murillo, oficializa la confiscación de las oficinas de la OEA y anuncia que el Instituto Nicaragüense de Cultura instalará en el inmueble un “museo de la infamia”.

13 de mayo

El Consejo Permanente de la OEA aprueba una resolución que condena la ocupación de su sede en Nicaragua, y exige la devolución de la misma. El texto obtiene 29 votos a favor, ninguno en contra, tres abstenciones y dos ausencias.

12 de agosto

El Consejo Permanente de la OEA aprueba una resolución que condena el cierre forzoso de oenegés y el acoso contra la Iglesia católica. El documento recibe 27 votos a favor, uno en contra, cuatro abstenciones y dos ausentes.

22 de agosto

La Procuraduría entrega a las autoridades de la universidad UNAN-Managua, las escrituras de las oficinas confiscadas a la OEA, donde asegura que instalarán el centro de estudio “Casa de la Soberanía Padre Miguel D’Escoto Brockmann”.

7 de octubre

La Asamblea General de cancilleres de la OEA aprueba una resolución que demanda la liberación de presos políticos y cese de la represión contra la Iglesia católica. El texto obtiene 32 votos a favor, ninguno en contra y dos ausentes.

11 de noviembre

Nueve países miembros de la OEA califican de “elecciones ficticias” los comicios municipales de Nicaragua, en las que el oficialista Frente Sandinista se adjudicó todas las 153 alcaldías del país.

Fuente: Investigación hemerográfica de CONFIDENCIAL.

 


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